El estrés prolongado puede generar efectos físicos que muchas personas normalizan sin relacionarlos con su estado emocional.
Señales frecuentes:
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Dolores musculares constantes
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Problemas digestivos
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Cansancio persistente
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Tensión en cuello y hombros
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Cambios en el apetito
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Dificultad para dormir
Qué recomiendan los especialistas:
Identificar fuentes de estrés, realizar actividad física ligera y respetar horarios de descanso.
Conclusión:
Reconocer estas señales a tiempo ayuda a prevenir problemas de salud mayores.




