El próximo sábado 15, el campo volverá a alzar la voz. Agricultores, ganaderos, médicos, estudiantes y ciudadanos de Rosales, Meoqui, Julimes, Delicias, Saucillo y Cárdenas se reunirán en caravana por la justicia para el campo, la paz y la dignidad de México. La convocatoria no viene de partidos, sino de los propios productores, de las Adelitas, de los módulos de riego y de quienes siguen defendiendo el agua con el mismo espíritu con el que en su momento enfrentaron la guerra por las presas.
El punto de concentración será la Plaza Benito Juárez en Delicias a la una de la tarde, después de salir en caravana desde varios municipios del centro sur. El motivo central es claro: el rechazo a la nueva Ley General de Aguas que impulsan diputados federales y que, según los productores, representa una amenaza directa a los derechos históricos de los usuarios del riego.
En los últimos días, más de 800 agricultores se reunieron en Agronomía de para escuchar a expertos y abogados que explicaron las implicaciones de esta ley. La conclusión fue contundente: si se aprueba tal como está, el control del agua pasará a manos del gobierno federal, debilitando la autonomía de los módulos, poniendo en riesgo concesiones heredadas y abriendo la puerta a decisiones centralistas que podrían dejar al campo sin voz ni certeza.
En tiempos donde muchos callan, los del sur del estado vuelven a ponerse el sombrero y recordarle al país que sin campo no hay nación.
Para no perder el hilo del campo, mañana habrá un foro de mañana en la CANACO de Chihuahua sobre la Ley General del Agua, organizado por los diputados federales del PRI, donde estará presente Tony Meléndez. Los priístas andan moviendo el abanico como en los viejos tiempos. La reunión iba a celebrarse en alguna ciudad del sur del estado, dentro del Distrito de Riego 05, por razones obvias, pero modificaron el plan para facilitar la asistencia de audiencias de otros puntos de la entidad. Esto habla muy bien de su espíritu de inclusión y experiencia política.
Está sellado. El cerco, ya habitual, que han mantenido durante los últimos siete años alrededor del Palacio Nacional se ha extendido a todo el Centro Histórico, a sus calles aledañas y a la inmensa plancha del Zócalo. Lleva casi media generación sin conocer la hermosa y centenaria casa de todos, convertida desde hace tiempo en refugio y búnker de unos pocos. A dos días de la marcha de la Generación Zeta, el centro de la capital es otro: una muralla a la que solo le faltan las bayonetas. No se veía algo así desde la masacre de la Ciudadela, en los días de Madero. Así nos tienen y nos tendrán si no despertamos con el valor de nuestros antepasados, que se sacudieron los yugos más crueles. Cada quien, desde su trinchera y ámbito de acción, debe apoyar a la muchachada que nos está dando una lección de valor cívico y amor por México. Aunque es una frase trillada, hay que decirlo: mañana será tarde. Es hoy, es el sábado.
El ridículo pleito, los retos y amagos absurdos que se lanzan Duarte y Corral tienen hartos a todos y avergüenzan a la malograda clase política estatal. Para que hasta sus propios miembros se sientan abochornados, imaginen el nivel de la disputa. No sería raro que desde Palacio Nacional saliera la orden de enchiquerar a ambos como una cortina de humo ante las broncas que enfrentan en más de medio país. Motivos no les faltarían.
La reculada de Morena, al decidir que la revocación de mandato no vaya en la misma boleta de los candidatos del 27, dimensiona la gravedad del problema derivado del crimen contra Carlos Manzo. Se dieron cuenta de que la imagen de Claudia sería un lastre, no un apoyo. Qué perspicaces, qué olfato el de Monreal y compañía.


