Donde aprieta no chorrea, y ayer el gobierno federal amaneció bien apretado. Lo que ocurrió en las carreteras no fue un berrinche: fue el país entero poniéndole un alto a una federación que lleva años mirando para otro lado mientras el campo se cae y las carreteras se vuelven caminos del terror.
Primero ignoraron a los inconformes, luego minimizaron la protesta y, cuando ya no pudieron hacerse los sordos, Gobernación salió con la genialidad de que había “intereses políticos”. Pues claro que sí: el interés de no morirse en una carretera y el interés de producir sin perder dinero. No se necesita ser Maquiavelo para entenderlo.
Después mandaron a Monreal a corregir la plana, a decir que la nueva Ley General de Aguas no pasará sin revisarla con lupa. Esa frase debió haber tronado en la Chingada como estampida. Un triunfo parcial, pero triunfo al fin. Lástima que solo están apagando el fuego que más se les ve.
Porque el incendio grande sigue: la inseguridad en las carreteras. Nadie quiere decirlo, pero gran parte del país está secuestrado por grupos criminales que cobran cuotas a plena luz del día. Y la respuesta de la federación fue… “monitoreo carretero”. O sea, mandar camionetas a pasearse mientras los problemas siguen idénticos.
En Chihuahua, lo que más molestó fue la jugada de Rosa Icela: felicitar a los transportistas que no entraron al movimiento y desestimar a los que sí tienen el valor de plantarse. Vieja receta del divide y vencerás. Pero esta vez no les funcionó. La inconformidad prendió más fuerte.
Los bloqueos pegaron en Lázaro Cárdenas en Meoqui, en la caseta de Jiménez, en Camargo, en Juárez, en Villa Ahumada y hasta rumbos de Galeana. Se paralizó el transporte pesado y más de un automovilista terminó atrapado en filas que parecían de otro país… aunque en el fondo ya somos ese otro país.
Y en los pasillos federales dicen que “ya se está atendiendo todo”. Sí, cómo no. Lo mismo de siempre: mesas, diálogos, promesas y una montaña de aire caliente disfrazado de solución. Por eso la gente ya no les cree.
Al cierre de esta edición, las carreteras siguen bloqueadas, cumplidas ya 24 horas continuas, especialmente en Lázaro Cárdenas. Los agricultores avisaron que serían tres días, pero dejaron claro que la liga se estira tanto como la soberbia del gobierno. Van a resistir, y fuerte.
Y cuando el campo se planta, el país entero siente el temblor.
La primera ratificación de que el día de ayer no sería un día normal, a nivel local, fue la intervención del alcalde Jesús Valenciano en un acto en el Gimnasio Municipal. Su discurso empezó ofreciendo disculpas por llegar tarde. Dijo que andaba negociando con los agricultores y transportistas para que dejaran paso libre a ambulancias y camiones de pasajeros que iban de aquí a la ciudad de Chihuahua. Conforme avanzaba la muy movida jornada, su mediación se convertía en la única que alguien hizo en cuanto a mitigar los efectos de la masiva protesta. Obviamente, como en numerosas ocasiones, estuvo del lado de los agricultores; de ahí su tino al abogar por quienes podrían salir más perjudicados.
La ley y el orden. Hernán Santiago Arévalo Navarrete, Víctor Hugo Soto Flores e Ismael Deconine Marmolejo forman la tripleta de la que saldrá el próximo director de Seguridad Pública Municipal. Así lo determinó el H. Ayuntamiento luego de un minucioso estudio de perfiles, personalidades y capacidades para elegir al sustituto del comandante Jorge Luis Bustamante, quien dejó la vara muy alta en la tarea de que Delicias continúe con su alto nivel de tranquilidad. Los tres tienen experiencia, unos más que otros, pero todos son del arma de la ley y el orden.



