Durante la séptima semana, los participantes vivieron una de las etapas más tensas del programa. Tras la fase de nominaciones y salvaciones, Lis Vega apareció en la placa de riesgo junto con Fabiola Campomanes, Alfredo Adame y Sergio Mayer Mori.
La configuración de la semana incluyó además la posibilidad de “legados” y cambios de juego que alteraron las dinámicas habituales. En ese contexto, Lis Vega quedó en una posición vulnerable cuando la audiencia empezó a definir quién se quedaba.
Según las primeras encuestas filtradas durante la transmisión de la gala, Lis Vega aparecía como una de las menos votadas para permanecer en la competencia. Los porcentajes preliminares la colocaban en desventaja frente a Alfredo Adame, el favorito con mayor respaldo popular.
Este bajo respaldo se reflejó en la votación definitiva del domingo, donde el público decidió retirar a Lis del programa. La medida fue definitiva y su salida causó eco en redes sociales, donde parte del público reaccionó con sorpresa y otras comentaron que su desempeño en la semana no había convencido.
Para Lis Vega, su eliminación representa el fin de su participación en una de las ediciones más polémicas y dinámicas de La Granja VIP. Como vedette, actriz y cantante, su presencia en el reality aportó ritmo, polémica y momentos intensos, lo que mantuvo su relevancia mediática hasta el final.
Con su salida, Lis queda fuera de la competencia por el premio final, pero deja una huella marcada entre los granjeros que aún siguen en contienda. Para muchos, su baja modificará alianzas, estrategias y el ambiente dentro del reality.
Tras la eliminación, el programa continúa su marcha rumbo a la final, prevista para diciembre de 2025. Con cada expulsión, las dinámicas se vuelven más intensas, y los retos, estrategias y traiciones se vuelven cada vez más decisivos.
Los granjeros restantes deberán replantear sus alianzas, cuidar su imagen ante el público y evitar aparecer en las nominaciones de las próximas semanas, donde cualquier error puede costar caro.
Con la eliminación de Lis Vega, La Granja VIP se reconfigura. La competencia se endurece, el favoritismo cambia y la audiencia mantiene su papel clave: cada voto es decisivo para definir quién sigue y quién abandona la contienda.




