La manifestación clamó contra los recortes en los sistemas de emergencias, que están en el punto de mira por el rol que su debilitamiento pudo haber jugado en una tragedia que cobró ya al menos 135 vidas —entre ellos 27 menores que se encontraban en «Camp Mystic»—y en la que todavía hay tres desaparecidos.
El objetivo, según indicó Samantha Gore, activista climática nativa de Texas, era pedir responsabilidades por lo sucedido, solicitar a las autoridades locales que faciliten todos los fondos disponibles para ayudar a las familias afectadas y hacer que las empresas que contribuyen al cambio climático con sus políticas asuman su parte de la culpa.




