Luego de diversos cuestionamientos tras la difusión del servicio de salón de belleza en el recinto legislativo, el espacio fue clausurado. El lugar estaba ubicado en el interior en el segundo piso del edificio, junto a otras oficinas y áreas de trabajo parlamentario.
La “estética” daba a legisladores y legisladoras servicios de peinado y maquillaje, pero personal del Senado colocó sellos de clausura en las instalaciones, suspendiendo su funcionamiento sin que hasta el momento se haya ofrecido una explicación oficial respecto a los motivos técnicos o normativos de esta acción.
Este salón había sido habilitado anteriormente sin señalización visible y llevaba varios meses funcionando de manera discreta. En días de sesión plenaria, se ofrecían servicios de peinado y maquillaje principalmente entre las 7:00 y las 14:00 horas, aunque no existía una tarifa pública ni información sobre los costos, este lugar generó cuestionamientos sobre su operación dentro de un espacio público.
Defensa de la presidencia del Senado
La presidenta de la Mesa Directiva, la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, defendió la existencia del salón de belleza ante los medios de comunicación, señalando que no fue creado como un privilegio pagado con recursos públicos y que quienes acudían al espacio lo hacían de manera personal y con costo propio, sin uso de presupuesto del Senado.
Castillo Juárez afirmó que el salón no fue instalado para beneficiar a una legisladora en particular y subrayó que servicios similares han existido en otras cámaras legislativas, argumentando que se trata de un espacio que ha operado en etapas anteriores dentro de la Cámara Alta.
Por su parte, la senadora Claudia Anaya afirmó que ella no se arregla en el salón de belleza del Senado clausurado. Incluso, rechazó que exista un acuerdo entre las senadoras para negar uso de este lugar.

Controversia y funcionamiento del espacio
Fuentes parlamentarias señalaron que el salón de belleza había sido habilitado principalmente para algunas legisladoras, entre ellas personas cercanas a la senadora Andrea Chávez, aunque otras senadoras incluso desconocían la existencia del espacio. Sin embargo la legisladora de Chihuahua negó que ella impulsara el servicio e incluso destacó que ella no lo utiliza sino que se peina desde su casa.
La estética contaba con sillas, espejos y equipo básico para estilismo y maquillaje, y era utilizado principalmente en días de sesión para arreglos previos o durante actividades legislativas.
Esto provocó un debate sobre el uso de espacios públicos y las condiciones en las que funcionan servicios de este tipo dentro del Senado, especialmente bajo un contexto de discusión sobre austeridad legislativa.




