Jesús Valenciano anda pisando fuerte en las grandes ligas de la política y este jueves se dejó ver nada menos que en el Capitolio, allá en Washington. El alcalde de Delicias no fue de paseo, sino que se metió hasta la cocina en la Cumbre del Combate al Narcoterrorismo organizada por la CPAC, donde se codeó con la gente de confianza de Donald Trump y congresistas republicanos que sí pesan en las decisiones del país vecino.
Mientras acá la grilla local sigue en lo mismo, Valenciano aprovechó para poner sobre la mesa temas que nos urgen, como la seguridad y el espinoso asunto de los tratados de aguas internacionales que tanto nos preocupan en la región centro-sur. Queda claro que el hombre está tejiendo fino y buscando alianzas estratégicas en el norte, demostrando que su visión va mucho más allá de las fronteras del estado y que ya se está preparando para lo que viene en el 2027.
¿Será que este espaldarazo en Washington es el empujón definitivo que necesitaba Valenciano para afianzarse en la carrera por la gubernatura, o simplemente está demostrando que para resolver los problemas de Chihuahua a veces hay que ir a tocar las puertas más altas del poder?
Donde las cosas se pusieron color de hormiga, pero con mucha organización, es en el bando guinda de Delicias. Luis Villalobos, el hombre de todas las confianzas de Cruz Pérez Cuéllar en la región, no esperó a que le dieran permiso y ya inundó la ciudad con miles de volantes y propaganda del Frente 4T. El brazo derecho del alcalde juarense aquí ya echó toda la carne al asador, y aunque el proceso oficial todavía se ve lejos, el mensaje es claro, Luis es el aventajado y el perfil que trae la bendición directa del grupo estatal para buscar la alcaldía.
Lo curioso del caso es ver cómo se acomodan las piezas, porque mientras Villalobos ya trae la maquinaria aceitada, hay otros que apenas andan queriendo sacar su ficha. Eliseo Compeán se sumó recientemente al equipo de Cruz, pero una cosa es sumarse y otra muy distinta es apoderarse del volante. A pesar de los esfuerzos del ex alcalde por figurar, la realidad es que los fundadores de Morena y buena parte de la ciudadanía lo ven con reserva, basta asomarse a las redes sociales para ver que el ánimo no le favorece mucho. Cruz sabe que Luis es leal de cepa y el perfil mejor posicionado para lo que viene, dejando a Eliseo a un lado.
¿El despliegue masivo de volantes de Villalobos es la señal definitiva de que la candidatura ya tiene dueño, o simplemente es el recordatorio de que en Morena el que llega primero y con apoyo estatal es el que lleva la delantera?
Conocida como es la vieja costumbre política de Rosales, donde la regla no escrita dice que ahí nadie se reelige para darle chanza a otro de que robe, parece que los esfuerzos de Pepe Andujo por romper esa consigna van a resultar en vano. El problema es que el hombre no ha sabido guardar las formas y ya medio pueblo sabe de la flamante casa de dos pisos que se está levantando a la salida a las Vírgenes. Dicen los que pasan por ahí que ya echó la cimbra y que la construcción va que vuela, pues al fin carrerero, el alcalde lleva prisa por terminar antes de que se le acabe el corrido.
Mientras las comunidades se quejan por la basura y la falta de servicios, en la salida a la presa se ve que el cemento y la varilla no escasean. Andujo apuesta fuerte a que podrá saltarse la tradición del pueblo, pero con el antecedente de su antecesor y la nueva mansión a la vista de todos, la única carrera que parece estar ganando es la de asegurar su retiro antes de que le suene la campana de salida. Esta urgencia por dejar huella es lo que tiene a los rosalenses con la ceja levantada y la lengua afilada.
En otra de Rosales y sus circunstancias, parece que el ate de membrillo todavía tiene mucha demanda, pues el ex Polo Quintana ya levantó la mano y dice que él también quiere otra tajada. Polo anda diciendo a quien lo quiera escuchar que como tiene todo el tiempo del mundo y ya conoce hasta las grietas del mural de la alcaldía, cuenta con la experiencia necesaria para buscarla de nuevo. Quién sabe si esa fatal cábala de la no repetición que tanto pesa en el pueblo aplique también para los ex que ya tienen varios trienios fuera de la jugada y que ahora regresan con nostalgia administrativa.
Y mientras la lista de suspirantes en la legendaria Santa Cruz de Tapacolmes crece más rápido que la maleza, otro ex que no descansa es Pepe Ramírez. A pesar de los pesares, se le ha visto muy afanoso entregando despensas y apoyos, algo que el hombre hace con la misma intensidad estando en la silla o fuera de ella. Dicen los que lo conocen que es su vocación de siempre, y como buen rosalense dicharachero y sentencioso, observa a la letra una sabia sentencia de una sola palabra que divide con mucho ritmo, co mo di dad. Habrá que ver si esa comodidad le alcanza para volver a convencer al pueblo o si los nuevos tiempos traen otros planes para los que ya tuvieron su turno al bate.
¿El mural de la presidencia tiene algún imán que atrae a los ex alcaldes de regreso, o simplemente el sabor del ate de membrillo es tan adictivo que nadie en Rosales se quiere quedar sin su segunda porción?




