Las alarmas se encendieron de nuevo en las carreteras de Chihuahua y todo apunta a que hoy la caseta de Sacramento será el escenario de un taponazo que tiene a los viajeros con el Jesús en la boca. El polémico Yako Rodríguez encabeza este amago de movilización que exige frenar el alza al diésel, una bandera que ya conocemos pero que esta vez huele más a teatro que a lucha social legítima. No es ningún secreto que el Yaco juega para el mismo bando del Gobierno Federal, por lo que su especialidad es lanzar amenazas de infarto para luego sentarse a pactar en lo oscurito, llevándose los beneficios personales mientras deja a los productores colgados de la brocha. Es precisamente por este doble juego que los verdaderos liderazgos del campo en Chihuahua le han hecho el vacío, pues ya le conocen el caminito de incendiar la pradera solo para cobrar el seguro de vida político ante sus jefes en la Ciudad de México.
Mientras los transportistas afilan los motores para la protesta, la Segob ya soltó un comunicado lavándose las manos y asegurando que no hay motivos legítimos para el paro, presumiendo inversiones millonarias que supuestamente ya dejaron satisfechos a todos. La narrativa de Palacio Nacional tilda de disidentes a quienes bloqueen el paso, pero en el fondo todos saben que se trata de una coreografía bien ensayada donde el Yaco hace el ruido y el Gobierno Federal simula que cede. Lo cierto es que transitar por las carreteras del país sigue siendo una ruleta rusa, pero con líderes que prefieren el aplauso del régimen antes que el bienestar de sus agremiados, la protesta de mañana parece más una función de circo que una defensa real del sector agropecuario. Ya veremos si la raza se traga el anzuelo o si el taponazo de Sacramento termina siendo solo un berrinche pactado para la foto de la próxima semana.
El acto oficial del primero de abril en Delicias sigue dando de qué hablar y no perderá vigencia pronto, pues se combinaron factores históricos con una grilla de alto nivel que todavía tiene a muchos sacando cuentas. La entrega de la Medalla al Mérito a Óscar Villalobos dejó claro que el exalcalde mantiene intacto su poder de convocatoria, logrando que figuras de todo el estado vinieran a arroparlo, destacando la presencia de Alejandro Domínguez, diputado federal y presidente estatal del PRI. Los guiños políticos de Álex Domínguez no pasaron desapercibidos, pues su asistencia junto a la plana mayor del panismo local vino a alimentar las especulaciones de que la alianza va viento en popa.
La vieja guardia del PRI también cerró filas en torno a Villalobos, viéndose por ahí a exalcaldes como Beto Villalobos, Jaime Riosvelasco y Memo Márquez, quienes le dieron ese toque de nostalgia y peso político a una sesión que sirvió de marco para el homenaje al Club Rotario por sus 88 años de servicio. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Óscar recordó con sinceridad a Andrés Bunsow, cuya campanita del Hotel del Norte alegró tantos años el inicio del festival, manteniendo viva la esencia de una ciudad que a 93 años de su trazo sigue brillando como uno de los municipios estelares de Chihuahua. La intervención poética de César Jáuregui y el testimonio del doctor Ricardo Orviz sobre la Rosa de los Vientos, completaron una jornada donde el orgullo fundacional sirvió de pretexto perfecto para el tejido fino de la política estatal.
Con el no de Tony Meléndez sobre la mesa, a pesar de sus 12 kilos de menos que tanto llamaron la atención, el panorama se aclara para los punteros del panismo como Jesús Valenciano y Marco Bonilla. La presencia de Reyes Baeza insistiendo en la unidad opositora y el respaldo de Domínguez a la figura de Villalobos, dejan claro que el terreno está listo para una contienda de dos bandos bien definidos.
Parece que en Delicias el que no corre vuela y el que no vuela ya compró diez cubetas de pintura, pues la famosa guerra de las bardas acaba de subir de tono con la irrupción del diputado local Roberto Carreón. El legislador decidió que este fin de semana era el ideal para que su apellido empezara a decorar las esquinas de la ciudad, soltando el lema Sí va Carreón en puntos estratégicos que no dejan lugar a dudas sobre sus intenciones para la alcaldía. Roberto se suma a este festival del brochazo donde ya teníamos el paisaje saturado con los nombres de Esteban Grajeola y Mabeto Mata.
Pero la cosa no para ahí, pues los regidores Titi Soltero y Aldo Urzúa también traen su propio juego de sombras, junto a Armando Chavira y otros tantos que respiran, aspiran y sobre todo suspiran por aparecer en la boleta del 27. Es un espectáculo digno de verse, una verdadera pasarela de cal y arena donde todos juran ser amigos, pero se pelean el mejor muro como si fuera la última frontera del mundo político.
Lo cierto es que esta sobredosis de propaganda apenas es el aperitivo de la tragicomedia que viviremos de aquí a las definiciones reales. Dicen que en la política el que se mueve no sale en la foto, pero aquí el que no pinta su barda parece que no existe en el radar de las encuestas.
Parece que en la guerra se vale de todo, y pues este fin de semana el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar decidió que no iba a perder el tiempo y se metió hasta la cocina de la capital para armar una función de lucha libre. Con el ring montado en plena calle Libertad y a escasos pasos de la Presidencia Municipal de Chihuahua, Cruz demostró que tiene la piel dura y que no le teme a las llaves ni a las contrallaves en territorio de Marco Bonilla. La Líber lució abarrotada por familias y transeúntes que, entre máscara y cabellera, presenciaron cómo el bando guinda ya empezó a marcar su raya frente a la casa del vecino, dejando claro que de aquí a junio la temperatura va a subir más que en un vestidor de luchadores.
Esta maniobra de Pérez Cuéllar es un mensaje directo de que está listo para meterse hasta donde sea con tal de amarrar la nominación a la gubernatura, aprovechando cualquier descuido para hacer presencia. Ya veremos y diremos si el revire de Bonilla y compañía viene por la vía técnica o si prefieren aplicar el estilo rudo para sacar al visitante de su zona de confort antes de que las encuestas de junio dicten sentencia.


