Al nivel del césped, sin mausoleos ni estructuras ostentosas, la tumba de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, destaca únicamente por la abundancia de coronas y arreglos florales en rojo y blanco. Algunas composiciones adoptan formas de corazón, cruz y gallos, en alusión a su apodo, “El Señor de los Gallos”.
Una fotografía en blanco y negro, colocada bajo una corona blanca, marca el lugar exacto donde descansó el féretro.
Las imágenes comenzaron a circular en redes sociales mostrando la sepultura de Oseguera Cervantes en el panteón Recinto de la Paz, en Zapopan. A diferencia de los cementerios tradicionales mexicanos, este panteón tiene un diseño similar al de Estados Unidos: los féretros se entierran al nivel del suelo, sin criptas visibles ni monumentos verticales, un formato que se aplicó también en esta ocasión.
El cortejo fúnebre estuvo protegido por un operativo de seguridad, con presencia de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, que resguardaron tanto la funeraria en la colonia San Andrés, Guadalajara, como el traslado al panteón. El acceso se limitó exclusivamente a familiares y personas cercanas.
El féretro dorado
Las fotografías muestran un ataúd metálico con acabado brillante y herrajes ornamentales, que parece chapado en oro. Según el sector funerario, este tipo de féretros se fabrica por pedido, con baño de oro de 24 quilates, interiores acolchonados y sistemas de sellado hermético. Su precio puede oscilar entre 800 mil y 1,3 millones de pesos, mientras que modelos similares en mercados internacionales alcanzan hasta 24 mil dólares.
Analistas señalan que la elección de un ataúd dorado refuerza una narrativa de ostentación común en figuras del crimen organizado, donde la exhibición de poder y riqueza se extiende incluso al ámbito privado.
Presencia mediática
Durante el velorio, se difundieron imágenes de Laisha Michelle, hija de Oseguera Cervantes y Rosalinda González Valencia, junto al féretro y frente a más de 500 coronas enviadas. Su presencia generó comentarios por antecedentes vinculados a investigaciones federales; en 2021, la Fiscalía General de la República la relacionó con el secuestro de dos elementos de la Secretaría de Marina.
El funeral de “El Mencho” se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y amplia cobertura mediática. Las imágenes del entierro se viralizaron rápidamente, centrando la atención en la tumba y en el ataúd dorado como símbolos del acto. Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido comunicados adicionales sobre el operativo implementado.




