Después de que Alejandro Domínguez salió a advertir que sin alianza el PRI perdería votos y que en el PAN varios terminarían en el bote, no tardó en llegar la respuesta. Daniela Álvarez le contestó con una sola palabra que dolió más que discurso largo: gratitud.
Y es que, sin rodeos, el recordatorio fue claro. Gracias a la alianza con el PAN, Domínguez es hoy diputado federal y también conserva la silla como dirigente estatal del PRI. Daniela, entrona como es, se fue directo al punto y dejó ver que los reproches no cuadran con la historia reciente.
El cruce de declaraciones deja claro que la relación entre ambos liderazgos estatales está tensa y que, si la intención es mantener viva la alianza entre el PRI y el PAN en Chihuahua, va a hacer falta un mediador que apague el fuego antes de que se salga de control.
Porque haciendo números y sacando el ábaco, muchos actores de ambos partidos saben que solos no les alcanza. Y en ese escenario, quien más tiene que perder es el PRI, sobre todo si se recuerda que hoy varios priistas ocupan cargos en el gobierno estatal gracias a esa alianza. Si no hay continuidad, la pregunta incómoda empieza a rondar: ¿y entonces, para quién van a estar trabajando cuando arranque el proceso electoral?
Ahí está el meollo. Y apenas estamos viendo el primer round.
Ayer fue un día movido en la alcaldía de Delicias. Uno de los cambios que se registraron fue la salida de Patricio Barrera como titular de Protección Civil, cargo que desempeñó durante más de una década dentro de la administración municipal.
Patricio formó parte del gobierno local desde 2010, cuando inició en la administración de Mario Mata, y logró mantenerse vigente a lo largo de los gobiernos de Beltrán del Río, las dos administraciones de Eliseo Compeán y toda la primera, y parte de la segunda, administración de Jesús Valenciano.
Su permanencia no fue casualidad. Siempre se condujo de manera institucional, tanto en su desempeño como servidor público como en su participación política dentro del PAN trabajando en equipo y manteniendo un perfil técnico y responsable en una de las áreas más sensibles del municipio.
En el servicio público los ciclos se cumplen y los cambios son parte natural de la dinámica administrativa. La salida de Patricio Barrera se da en ese contexto, cerrando una etapa larga y reconocible dentro del gobierno municipal. Ahora vendrá un nuevo ciclo para Protección Civil, con la llegada de un nuevo perfil que buscará imprimirle dinamismo e ideas frescas a la dependencia.
Después, entre micrófonos y grabadoras, al alcalde Jésus Valenciano le soltaron la pregunta incómoda: qué piensa de los funcionarios que ya andan muy movidos, muy visibles, muy brillosos, como si el calendario electoral ya marcara 2027. No hubo nombres, no hubo dedicatorias, pero la pedrada iba con dirección conocida.
El alcalde la atajó rápido y sin rodeos. Dijo que para él no es acto anticipado de campaña que un funcionario muestre trabajo y resultados. Eso sí, dejó claro que aquí no se trata de reflectores gratuitos ni de brillar por brillar, sino de resultados, porque todavía no son tiempos electorales y el foco, según dijo, lo da el trabajo, no las ganas.
Y claro, en los cafés políticos, en los pasillos y en las pláticas de sobremesa, los nombres ya flotan solos. Esteban Grajeola, Daniela Rodarte y Maly Gómez son, al menos hasta hoy, los funcionarios que han manifestado abiertamente su intención de querer aparecer en la boleta en 2027. Nadie más… por ahora.
El mensaje fue claro y con doble filo: quien esté trabajando, que siga, porque el trabajo habla solo. Y quien ande más ocupado en verse que en hacer, pues que no confunda las luces del celular con el reflector político. No hubo regaños, no hubo jalones de orejas públicos, pero sí una línea bien marcada.
Así que mientras no son tiempos electorales, todo queda en terreno de resultados, cafés políticos y rumores. Ya veremos si en los próximos meses empiezan a brotar más reels, más TikToks y más discursos motivacionales con fondo musical épico. Ahí, como dicen en el rancho, al lobo solito se le empiezan a ver las orejas conforme avanza el año.
En relación con el petróleo mexicano, históricamente regalado a varios países, seguramente el presidente más dadivoso en este sentido fue José López Portillo. En sus memorias Mis tiempos (en dos tomos, por cierto magníficamente escritos, pues el viejo ha sido, de lejos, el primer mandatario más culto que hemos tenido y también uno de los más enamoradizos), detalla las enormes cantidades de petróleo enviadas gratis a Cuba y Nicaragua. De hecho, fue quien impulsó al poder a los entonces jóvenes nicas encabezados por el hoy dictador Daniel Ortega. Creó un monstruo.
En su descargo hay que decir que, en aquel entonces, ambas naciones no eran lo que hoy son. El tiempo, la ambición y el poder las transformaron en réplicas corregidas y aumentadas de las dictaduras de Fulgencio Batista y Anastasio Somoza, a quienes derrocaron. La historia es para aprender.


