Será muy competente técnicamente, pero muy fallona en lo político. Es una trucha en un mar de tiburones que llevan años nadando en aguas bravas. Mientras tanto, priva el desorden donde debería imperar el orden, en el lugar donde se imparte justicia.
Decenas de choques en las últimas semanas en la región. Muertos, lesionados, daños materiales, secuelas y sígale contando. En muchos, culpa del alcohol, y en otros, imprudencia y prisas. No caería mal una campaña por parte de las autoridades para concientizar a la raza acerca de la combinación de los excesos y el volante. Lo que sea necesario para evitar tragedias, pero entre todos hay que hacer algo al respecto.
La Carlos Blake es una de nuestras vialidades insignia, puerta de entrada al Fraccionamiento Imperial, el icónico barrio del norte de la ciudad. Su camellón, el drenaje, el pavimento y la iluminación están siendo remozados dentro de un programa que será de los principales en la administración de Jesús Valenciano. Además, ahí viven los Manueles, Soltero y Gándara, dos de los personajes conspicuos del pueblo.
Cincuenta detenidos, dos muertos. Ese es el trágico balance de la guerra contra el huachicol, escándalo mayúsculo que ha llegado como una gran caja china para desviar la atención de los increíbles y vergonzosos casos Adán Augusto y Noroña. En Estados Unidos, de donde evidentemente vino la presión para esta cruzada, la pieza mayor es Andy López Beltrán. Mucho por ver todavía.
Son más de 100 millones de pesos la inversión en obra pública aplicada en Meoqui, que vive uno de sus años estelares. Ojalá muchos trienios fueran así.
Si alguien, si la sociedad, se hubiera organizado políticamente para oponerse a tantos dislates del sexenio anterior, no seríamos hoy la burla del mundo. Por donde se le rasque brota la pus de un sexenio perdido que a todos nos está arrastrando al barranco. Ante tanta desidia e indiferencia, bien merecemos la mala suerte que vivimos.




