La dificultad para soltar el día se presenta cuando la mente continúa repasando lo ocurrido incluso al intentar descansar. Aunque las actividades terminen, los pensamientos siguen activos.
Este fenómeno suele deberse a la falta de transición. Pasar de la actividad intensa al reposo sin un punto intermedio mantiene la mente en alerta.
Ayudar a la mente a soltar implica reducir estímulos y marcar un cierre claro. No se trata de hacer más, sino de bajar el ritmo.
Con una transición adecuada, el descanso se vuelve más profundo y continuo.
Conclusión
Soltar el día requiere intención. Crear una transición mejora el descanso mental.
Importante
Este artículo es informativo y orientado a hábitos generales de bienestar diario.




