Sin embargo, el fuero no es una “licencia para delinquir”. No exime a los funcionarios de sus responsabilidades ciudadanas, como respetar las leyes de tránsito. El alegato de Nataly Chávez García para evitar el alcoholímetro es un claro ejemplo de un abuso de esta figura legal. La ley es clara en que estas protecciones no aplican para faltas administrativas como conducir bajo los efectos del alcohol, de lo que es señalada la senadora suplente.