La presión de Donald Trump ya empezó a dar resultados y no precisamente suaves. México cerró el grifo y dejó de mandar petróleo a Cuba, un mensaje claro de que cuando Estados Unidos aprieta, la cuarta transformación dobla las manos.
En La Habana el panorama ya era oscuro y sin ese oxígeno petrolero se vienen días todavía más pesados. Si alguien quiere exagerar un poco, el menú incluye crisis mayor, estallidos sociales y otra vuelta al eterno ciclo de miseria que arrastran desde los tiempos de Fidel.
Mientras tanto Trump mantiene viva la amenaza, aranceles, combate a narcoterroristas y ahora hasta por tierra. México responde con gestos y concesiones para evitar males mayores. Cuando Washington sube el tono, en Palacio se baja la voz.
En Acción Nacional ya dan por hecho que habrá primarias sí o sí. Lo que todavía trae ruido en la mesa es el cómo. La discusión real no es si habrá contienda, sino si será solo para la militancia o si abrirán la puerta a toda la ciudadanía.
Para ponerlo en contexto, cuando se habla de primarias estilo gringo se habla del modelo de Estados Unidos, donde los partidos no reparten candidaturas en una oficina, sino que las someten a voto. Son elecciones previas, internas, donde gana el que junta más respaldo y punto. Ahí nadie pregunta si eres amigo del dirigente, lo que cuenta es cuántos votos traes.
Eso es lo que hoy se debate dentro del PAN. A nivel nacional la dirigencia ha mandado la señal de que quieren procesos más abiertos, menos dedazo y más participación. La idea que flota es copiar el método, que la gente decida antes de la elección grande quién será el abanderado.
El dilema es simple pero incómodo. Si las hacen solo para militantes, el control sigue siendo interno y el riesgo es bajo. Si las abren a la ciudadanía, el ejercicio gana legitimidad, pero también se vuelve impredecible, porque puede votar cualquiera, incluso el que no simpatiza con el PAN pero quiere meter ruido.
Ahí está el nervio del asunto. Todos hablan de primarias abiertas hasta que se dan cuenta de que el candidato ya no lo elige el comité, sino la calle. Y en política, soltar el control siempre da vértigo.
Aquellos tiempos. Aquí, en todo México,en todo el mundo, los periódicos impresos, la cuna de tantos periodistas, están expirando. La tecnología los está matando. Antier fuimos a comprar el número del día al super de la esquina y nos dio gusto porque creíamos que se había agotado, algo que sabía era muy raro que sucediera desde hace mucho. Pero no se había agotado. Ya no lo venden porque ya nadie lo pide.
El último día les llegaron cinco ejemplares y devolvieron cuatro. Ahí decidieron suspender. Así sucede en otros cinco expendios a los que fuimos,corroborando la triste noticia: ya nadie los busca, ya el olor a tinta y a papel recién impreso es algo del pasado.Si eso sucede con adictos a la tinta y el papel,no queremos saber lo que pasa con los milenians ni los Z. Mejor ni saberlo.
Quien sigue firme, como cuchillo recién afilado, es Mabeto Mata. El fin de semana se dejó ver movimiento en sus redes, donde se dio a conocer que fue nombrado coordinador estatal de los regidores del Partido Acción Nacional.
El nombramiento no pasó desapercibido. En publicaciones y comentarios se asomaron felicitaciones de actores políticos, compañeros de partido, familia y amigos.
A un año de que empiece a aclararse quiénes serán los abanderados de cada partido, Mabe no pierde el tiempo. Trabajo, presencia y movimiento, sigue enfocado en la candidatura a la diputación local por Delicias. Aquí no hay pausa, el que se detiene se queda fuera.
Mientras en el centro de la ciudad continúan cerrando locales comerciales a causa de las caras rentas, de la cuesta de enero, de las ventas en línea y de la invasión china, en otros sectores,sobre todo en el oriente y el sur, no paran de construir e inaugurar negocios de variados giros. Lo más reciente, una sucursal de una cadena estatal de artículos de construcción y de blancos para el hogar. Próximos a abrir.



