Ayer Delicias fue territorio cómodo para Maru Campos. Llegó sonriente, se fue más sonriente y entre una cosa y otra dejó claro que aquí en Delicias se puede andar sin miedo a los baches.
Jesús Valenciano el anfitrión, recibiendo a la Gobernadora y a toda la comitiva que llegó de fuera. Primero la parada fue en la primaria Carlos Blake, donde el ambiente fue de fiesta, niños contentos, maestros agradecidos y alcaldes de la región bien formados para la foto. Ahí se dejaron ver Miriam Soto, Pepe Andujo, Pepe Moncayo y Fito Gardea. La gobernadora, suelta y cotorra, recordó que cuando llegó al gobierno encontró bodegas llenas de butacas y bancas guardadas como si fueran reliquias, que alguien no quiso entregar. No dijo nombres, pero todos voltearon a ver al pasado. Y acto seguido, mensaje claro, aquí no se guarda, aquí se reparte.
Luego vino la inauguración de la avenida Carlos Blake, drenaje nuevo, pavimento nuevo y camellones arreglados. En ese evento también se dejaron ver el ingeniero Mario Mata, así como los expresidentes municipales Manuel Soltero, Beto Villalobos y Jimmy Riosvelasco, además de regidores, funcionarios, vecinos del Imperial y estudiantes de la prepa 2030 que agradecieron la obra y la gestión.
Ya en el trayecto entre eventos, Maru y Valenciano tuvieron la oportunidad de platicar a solas. Muchos levantaron la ceja y trataron de afinar el oído, pero no se escuchó nada. Lo que sí se vio fue la sonrisa con la que terminó el encuentro el alcalde. Y si trae buenas noticias, pues son buenas noticias para Delicias y para toda la región.
El cierre fue en el Polideportivo, con la entrega de carreteras y caminos rehabilitados que conectan al centro sur del estado. Ahí también se dejaron ver las Adelitas, hubo representación de la zona militar, el gerente de la mina de Naica, presidentes de módulos, agricultores, ganaderos y productores en general. Fiesta completa y una inversión que supera los 300 millones de pesos.
Y ya entrados en confianza, la Gober soltó la frase del día, que en Delicias no se cae ni se caerá en ningún bache. La jiribilla fue fina, sin decir nombres, pero con destinatario claro hasta Ciudad Juárez. Aquí, dijo, la camioneta pasa derechita.
En resumen, Maru se fue contenta, Valenciano más contento todavía y Delicias quedó como ejemplo de que cuando hay obra, el discurso camina solo.
Quienes también aprovecharon la visita de la gobernadora Maru Campos para llevarse la foto del recuerdo fueron David Gallegos, Alejandro Badía, Esteban Grajeola y Roberto Carreón. Muy sonrientes todos, panistas de cepa, aliados de la gobernadora y bien acomodados al paso, no dejaron ir la instantánea.
Y ya que andaban en eso, también se notó el modo campaña, aunque todavía no sea campaña. Son conocidas las pretensiones de Esteban y Roberto, que anduvieron saludando a toda la gente, abrazos, apapachos y cercanía a manos llenas. Lo mismo Mabeto Mata, que en los diferentes eventos no se guardó nada, beso por aquí, saludo por allá, porque también son conocidas sus pretensiones de aparecer en la boleta el año que entra.
Donald Trump volvió a hacer lo que mejor sabe hacer, firmar con pluma gruesa y mandar mensajes entre líneas. La orden ejecutiva contra cualquier país que le venda, regale o le preste petróleo a Cuba no es contra La Habana, es contra quien se atreva a desafiar a Washington. Y sí, el mensaje traía destinatario con código postal mexicano. Primero no se manda petróleo, luego sí, luego mejor siempre no. Y entonces Trump levanta la ceja, saca la orden y dice, aquí no hay medias tintas.
La llamada con Claudia Sheinbaum fue puro caramelo diplomático, elogios, sonrisas y frases bonitas para la galería, pero debajo de la mesa el tema fue claro, Cuba, petróleo y cooperación. Cooperación que en idioma Trump se traduce en aranceles si no obedeces y aplausos si te alineas. Mientras tanto, EU sigue pidiendo cabezas, más órdenes de aprehensión, más nombres, más expedientes, porque en su narrativa el narcotráfico ya no es un problema regional, es terrorismo exportable.
Después de Venezuela, ahora el reflector apunta a Cuba. No por nostalgia de la Guerra Fría, sino porque en la nueva repartición del mundo, Estados Unidos quiere el continente americano completo, sin tonos rojos ni nostalgias socialistas. Rusia juega en Europa del Este, China mira a Taiwán y Trump marca territorio en Latinoamérica como quien clava banderines. El mensaje es simple, aquí mando yo y el que no entienda, paga. En dólares.
Para que no se enfríe el tema de los aspirantes, esta semana ya empezó a moverse el termómetro. Arrancó una encuesta telefónica con lada local, 639, de esas que cuando entran ya levantan cejas. Primero pregunta en qué municipio se vota, Delicias, Meoqui o Camargo. Uno contesta Delicias y de inmediato viene la pregunta clave, ¿por quién votaría para la diputación local por el Partido Acción Nacional?
Las opciones fueron claras, Mabeto Mata y Esteban Grajeola. Y como suele pasar, entre la raza del círculo rojo empezaron los whatsapazos y las llamadas cruzadas para ver quién más había recibido la famosa llamada, si era real, si era medición seria o si apenas estaban tanteando el terreno, y sobre todo, quién la está pagando.
De aquí para adelante vendrán encuestas de todo tipo, telefónicas, de redes sociales que valen lo que valen porque ahí sobran los bots comprados, y las que nunca fallan, las de a pie, las que se sienten en la calle.




